Policia macripolitana.Que algo cambie, para que todo siga peor.
El comisario mayor Osvaldo Horacio Chamorro ingresó a la PFA en 1977. Es abogado. Fue nombrado al frente de la Dirección Administrativa de la Policía Federal (hoy Superintendencia de Planificación y Desarrollo) por el recién asumido presidente Néstor Kirchner. En 2004, como respuesta oficial a la “cruzada Blumberg”, el ministro de justicia y seguridad Gustavo Béliz anunció el “Plan Estratégico de Justicia y Seguridad 2004-2007″ y una mega-purga que alcanzó a 107 altos jefes de la PFA.
Más allá de la saludable reacción popular que forzó la renuncia del “Fino”, seguramente alguno estará contento porque cambiaron el collar a otro perro de presa más limpito, y dirá que “fue un éxito” evitar que Palacios asumiera como jefe de la Metropolitana. Pero no es un policía, es toda la institución. Una institución que, como brazo armado del estado, tiene una clara tarea asignada: aplicar las políticas represivas del estado, la dirija quien la dirija, y gobierne quien gobierne, mientras haya ricos y pobres.


