JUbilados, en la parte inclinada de la balanza.
¿Quién se hace cargo de los jubilados?
Sería muy bueno que de una vez por todas se le de un tratamiento serio y responsable a un tema tan importante como es el respeto y la dignidad que la clase pasiva se merece.
En un sistema perverso, lo que sobresale siempre es el “doble discurso”, y es precisamente eso lo que está ocurriendo con los jubilados.
Desde el año 2001 en que se devaluó, se licuaron lo haberes de gran parte de los mismos, con el avasallante ritmo inflacionario.
Señores dirigentes, tienen que contemplar los gastos necesarios, propios de la edad, con los que tiene que hacer frente un jubilado para subsistir, para darse cuenta de la gran pérdida del valor adquisitivo que sufrió la clase pasiva.
Ni siquiera cuentan con un sistema de salud eficiente y digno… comparativamente ¿saben cuánto se incrementó el costo de los medicamentos desde el año 2001 a la fecha, o las residencia geriátricas por ejemplo?
Considerando que la intervención del Estado es fundamental en momentos de crisis, porque no replantear ciertos temas , apelando a la equidad y la justicia.
Todos los jubilados, hayan iniciado o no un juicio por reajuste, si están cobrando menos que lo dispuesto por el fallo Badaro, pueden iniciar una demanda por vía cautelar para obtener el reajuste de sus haberes.
De esta manera, en lugar de esperar a que concluya el juicio ordinario, lo que puede demandar varios años, el jubilado puede cobrar el incremento que le corresponde por el índice fijado por la Justicia.
La diferencia de haberes entre lo que están cobrando y el ajuste Badaro, según los casos, implica una ajuste de hasta el 54,5% ó 69,9%, según la fecha de jubilación. Esto es así porque en Badaro, la Corte Suprema determinó que los haberes previsionales, entre enero de 2002 y diciembre de 2006 deben ajustarse un 88,3%, como evolucionaron los salarios.
El fallo es revolucionario porque hace prevalecer la justicia del reclamo y las urgencias de los jubilados por encima del ritualismo judicial. Resuelve el principal problema en juego, que no es otro que mejorar la subsistencia de los jubilados y pensionados durante el lento proceso



