DECLARACION SOBRE LA CUMBRE ENTRE ISRAEL Y LA AUTORIDAD NACIONAL PALESTINA.

 Con respecto a la próxima cumbre arriba mencionada, Horacio Calderón reitera nuevamente sus puntos de vista previos a la realización del evento mencionado, que posteriormnte podría ampliarse a requerimiento de medios de comunicación o por decisión de este sitio.

 

Sobre si dicha cumbre podría arrojar un resultado exitoso

 

Lamentablemente no, al margen de una foto de conveniencia para Barack Obama, y cabría decir que muy forzada en este caso tanto para israelíes como para palestinos. Estas “conversaciones de paz” entre Israel y la Autoridad Nacional Palestina (ANP), no son el resultado de un proceso natural de aproximación impulsado por actores como Egipto y Jordania, sino el de una serie de presiones insoportables del mismo Barack Obama. El presidente de los EE.UU. necesita mostrar algún tipo de éxito en materia de política exterior, frente a las próximas elecciones de noviembre del corriente año y a los desastres que enfrenta en los teatros de Irak y Afganistán. De ahí las presiones para que se concrete esa convocatoria en Washington, D.C. El presidente Obama parece no entender que su voluntarismo y vacua retórica no pueden conducir a resultados concretos, si se trata de solucionar conflictos de tan larga data en el Levante y el Medio Oriente. Debe destacarse además que el premier israelí Benjamín Netanyahu y el presidente de la ANP, Mahmoud Abbas, tienen una muy escasa capacidad de maniobra dada la fragilidad de sus respectivos gobiernos. Es que una mínima concesión a la otra parte podría provocar la caída de cualquiera de los mandatarios. 

 

En consecuencia, la resolución de los puntos más sensibles en cuestión, como el trazado definitivo de límites, el retorno de los refugiados, el estatuto final de Jerusalén, del Valle del Río Jordán, los asentamientos en Cisjordania, el control de las fuentes y distribución de aguas y todo lo vinculado a la seguridad, tienen una muy baja probabilidad de ocurrencia y no sólo en los plazos que pretende Obama sino en un futuro previsible. Pero no hay que olvidarse que los Territorios Palestinos están divididos en dos: Cisjordania y Gaza, separados por territorio israelí y que ni HAMAS ni Al-Fatah, con esta última fraccionada en cinco partes, tiene asegurado su futuro.


Sobre la posición de HAMAS

 

Durante un viaje a los Territorios Palestinos, en que entrevisté a ministros de HAMAS y de Al-Fatah, poco antes de su ruptura, pude confirmar in situ que las diferencias entre ambos movimientos son irreconciliables. HAMAS, siempre será un obstáculo para cualquier proyecto que no coincida con su agenda, que no es fundar un Estado palestino, sino un emirato islamista regional que incluya a Egipto desde Gaza y a Jordania desde Cisjordania. Debe tenerse en cuenta que HAMAS es la rama palestina de la Hermandad Musulmana egipcia. De ahí el primerísimo nivel de importancia de Egipto y Jordania en las negociaciones y por qué han sido invitados -para la foto de Obama- el presidente Hosni Mubarak y el rey Abdalá II, jefes de Estado de ambos países, respectivamente.

 

Sobre que pasaría luego de la “cumbre”

 

¿Después de la foto? Muy poco, si no nada, aunque tal vez por un tiempo podría presentarse como que fue un hito en el camino hacia la paz, porque esta especie de “fiesta” transitoria conviene a todas las partes, para ganar tiempo, por diferentes razones.

 

El Levante y el Medio Oriente parecen tener un piso de pólvora y no de arena, y la mínima chispa podría conducir a una conflagración mayor…

 

Sobre el conflicto por los asentamientos

 

Uno de los puntos más sensibles en litigio que figura en principio en la agenda de la cumbre del 2 de septiembre próximo en Washington. En este momento hay cerca de medio millón de colonos judíos viviendo en más de 100 asentamientos desde que Israel ocupó esos territorios luego de la Guerra de los Seis Días de 1967. Tanto la ocupación de esas zonas como la construcción de asentamientos son consideradas ilegales de acuerdo a la ley internacional, pero Israel nunca aceptó cumplir con ello. Justamente se vence a fines de septiembre el congelamiento de las construcciones y Netanyahu va a tener que ejercer una enorme presión sobre sus aliados para lograr una extensión del plazo.  Y hablo de ampliación de plazos, no de terminar definitivamente con tales construcciones, que sería improbable sin que termine desintegrada la alianza gobernante. Ahora, si es altamente difícil si no imposible congelar las construcciones, sería mejor no imaginar el escenario al que podría desembocarse si se intentara evacuar a los colonos judíos de las zonas en litigio, o ponerlas bajo soberanía de un futuro Estado palestino…

 

Resulta altamente improbable lograr la evacuación de colonos por medios pacíficos, aún en el caso de que un gobierno israelí, sea el presente o quienes lo sucedan, pudiera llegar a un acuerdo en futuras conversaciones de paz con los palestinos. Estamos hablando de 500.000 personas, que están organizadas, armadas y endurecidas por las guerras, atentados y riesgos permanentes a su seguridad. Además, la tasa de crecimiento de las familias judías ortodoxas es muy alta, comparada con la de aquellas que no son practicantes, según los estudios realizados en el terreno durante mi viaje a Israel y Territorios Palestinos.

 

Por otra parte, no debería siquiera imaginarse a un gobierno israelí intentando imponer por la fuerza un plan como el de Gaza; que además de suscitar un grave conflicto religioso y por extensión político y militar, sería una catástrofe económica para el país. Y menos imaginable sería que ese medio millón de colonos decidiera evacuar voluntariamente lo que por razones religiosas consideran una tierra sagrada, por más que la ley internacional dicte lo contrario. Tal vez lo más viable sería un intercambio de territorios, porque de eso se ha hablado, pero por múltiples causas cuenta con baja probabilidad de ocurrencia, ya que los sectores más intransigentes del sector palestino (HAMAS, “Jihad Islámica de Palestina”, etc.) dificilmebte acepten este tipo de soluciones. Mientras tanto, los riesgos estimados en materia de seguridad para Israel son muy altos, comenzando por el terrorismo, seguido por conflictos internos variados y complejos, regionales y finalmente globales. Todos ellos, cabe agregar, con escasa diferencia de intensidad. 

 

HORACIO CALDERON

 

 

FIN DE LA DECLARACION

 

 

Cordialmente.

Esta entrada fue publicada el Viernes, septiembre 3rd, 2010 a las 10:10 am en la categoria Opinión. Puede seguir cualquiera de los comentarios en RSS 2.0 feed. Puede dejar su respuesta, o Link de su propio sitio.

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