Frente a los proximos comicios para elegir la conducción de la Central de Trabajadores de Argentina.

ARGENTINA
LA CTA QUE NECESITAMOS
Por Carlos Chile
(MTL) Secretario Adjunto de CTA Capital
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Estamos frente a uno de los hechos políticos más importantes del año que
es la elección de la Central. Hecho político que además contacta con la
crisis que sigue abierta en Argentina que es la crisis de delegación. Y
aunque algunos quisieran que en esta Central también se delegue,
nosotros creemos que necesariamente en el andar y en la construcción de
las prácticas cotidianas en la Central van apareciendo elementos de
contracultura y de aporte a la democratización de toda la sociedad.

Algunos compañeros pueden pensar que el tema de la democracia en un
chamuyo, un discurso demagógico; que esta Central tiene afiliación y
elección directas con urnas, pero que es mentira, un montaje, una
escenografía para hacerle creer a los compañeros que en la CTA hay
democracia y que se de la posibilidad de que haya 1, 2, 3 ó 4 listas.
Pero, si hay 2 listas ya nos asustamos, porque “está en peligro la
unidad de los trabajadores.”

Y la verdad no es así. La verdad es que los trabajadores, como lo hace
nuestro pueblo, debemos definir esto a partir de ver cuál es la voluntad
de los compañeros.

En torno a esto venimos transitando hace muchos meses un largo debate,
que tiene que ver con el modelo de Central. Hay quienes creen que la CTA
es una confederación de sindicatos, y entonces si es así, serán los
sindicatos más fuertes, los que tengan más recursos, quienes decidirán
lo que tiene que suceder en la Central. Nosotros creemos que la Central
es de los trabajadores y son los trabajadores quienes deben decidir, y
esta es una diferencia sustancial.

Esto significa, por supuesto, que hay que repensar cómo se constituye
esta herramienta. La CTA es un aporte extraordinario a la forma
organizativa de los trabajadores en el marco de la evolución del sistema
capitalista. Los compañeros decían que el sistema capitalista está en
crisis, así es, pero no se muere solo. Decía Fidel en Córdoba, en su
último viaje a Argentina, que “lo que se está discutiendo es quién se
muere primero, si el capitalismo o la humanidad”.

El sistema capitalista sigue produciendo más exclusión, más
concentración de la riqueza, más pobreza. Entonces, indudablemente,
quienes creen que las Centrales deben ser confederaciones de sindicatos
dejan afuera a una parte sustancial de los pobres de nuestra Patria.
Excluidos de la comida, del trabajo, los dejan excluidos también del
derecho a ser sujetos políticos.

Esta Central tiene que habilitarse como herramienta política para los
millones que no tienen voz, para los que padecen la mentira de la
Asignación Universal, que no es “universal”. Si las compañeras de Santa
Fe, por ejemplo, tienen que hacer fila desde las 4 de la mañana para
anotar sus pibes es porque no la asignación no es universal. Universal
es el Bono Juancito Pinto de Bolivia, que es para todos y precisamente
la universalidad es lo que marca la diferencia entre popular y
populista. Los gobiernos populistas no se bancan la universalidad,
porque necesitan el clientelismo político. Este gobierno ha puesto todos
los recursos del Estado para horadar, lastimar, dividir, cooptar y
disciplinar la capacidad de combate de nuestro pueblo. Y es ahí donde
hemos perdido autonomía, con quienes han aceptado, a cambio de algunas
migajas que se caen de la mesa, entregar parte de lo que son las
obligaciones de la Central.

Nosotros tenemos que vivir estas elecciones de la Central como una
fiesta y cargados de responsabilidad. El 15 de Junio cierra el padrón y
nosotros no vamos a incorporar a ningún compañero que no esté
comprometido con este proyecto y dispuesto a pelear por esta Central;
que otros hagan lo que quieran, nosotros no vamos a volcar ningún padrón
ni vamos a ir a hacer acuerdos con nadie para que vote.

Consideramos que en esta Central está la mayor subjetividad del campo
popular en la Argentina, pero lo decimos con humildad porque todavía es
insuficiente, porque aún no alcanza, nos faltan cuadros políticos para
asumir todos los desafíos que tiene la CTA, siendo conscientes que está
madurando esa alternativa, que se está construyendo y que es la
Constituyente Social.

Otro elemento a tener en cuenta en este escenario es que el modelo
sindical pro estatal, ese modelo pestilente está herido de muerte, se
está derrumbando; uno tras otros salen los fallos a favor de la libertad
sindical, y son cientos, miles y cada vez más los compañeros como los de
UCRA (Unión de Conductores de República Argentina) que desafían a la
burocracia sindical. Por lo cual existe la posibilidad de que en estos
dos años los trabajadores se incorporen masivamente a esta Central.

Un compañero decía en un plenario que en este país se puede ser
candidato a presidente, a intendente, pero no se puede ser candidato a
delegado o secretario general de un gremio. Entonces, si para algunos
estas elecciones son un problema porque se constata de que se ejerce la
democracia, para nosotros deben ser una fiesta de democracia, de
reafirmar los compromisos y la voluntad transformadora de esta Central,
ya que estamos desnudando las debilidades del sistema y habilitando un
camino de participación.

Y este camino que estamos recorriendo necesariamente debe tener en
cuenta datos de época. No es que la CTA camina sola por el mundo, no es
que estamos solos construyendo y haciendo política, no es que el asalto
a los barcos humanitarios que iban a Palestina no nos involucre. Existe
una política planetaria, una globalización y necesariamente hay que
construir respuestas colectivas.

En este sentido lo que vincula a la Argentina con los datos de época de
este continente que se reconoce pluricultural, donde comienzan a emerger
nuevos sujetos políticos, los pueblos originarios, como nunca en estos
500 años, es la Constituyente Social.

Porque Argentina sigue gobernada por el Pacto de Olivos y el Consenso de
Washington, porque el bagaje de leyes de la Argentina vulnera los
derechos legítimos de nuestro pueblo y porque quien no se atreva a
modificar esto no puede incluirse en los datos de época. No se puede ir
a la isla Margarita y firmar un acuerdo que dice que los recursos
energéticos son bienes sociales y volver al país y firmar un contrato
con la British; no se puede ir a la mesa donde hay representantes de
todas las empresas petroleras del continente, bolivianos, brasileros,
venezolanos y nosotros representar a Repsol.

Por eso no estamos discutiendo simplemente en estos instantes si
construimos una Central paritaria para discutir algunas reformas o
mejoras corporativas. Estamos discutiendo una central que en los
próximos 10 años se constituya en la herramienta de los trabajadores,
tal cual son hoy en la Argentina, y que necesariamente esos trabajadores
deben poner en crisis el sistema de delegación para gozar de más democracia.

Si venimos planteando que hay que democratizar la democracia lo primero
es que debemos ser coherentes y disfrutar y vivir la democracia de la
Central como una fiesta. Por eso, bienvenidas las listas que se
presenten, lo único que reclamamos y que queremos es que existan reglas
claras y que la mayoría de los compañeros decida quiénes son los
compañeros y compañeras que van a dirigir esta Central.

Seguramente algunos podrán juntar más aparato, pero lo que no va a hacer
es juntar ese aparato con la política. Nosotros seguiremos peleando, así
perdiéramos, como dijo Pablo, porque lo que pasa en esta Central, y lo
que hay que resolver, es que por un lado anda la política y por otro la
chapa. Juntar la legalidad con la legitimidad es la tarea.

Esta entrada fue publicada el Viernes, septiembre 3rd, 2010 a las 10:13 pm en la categoria Gremiales y sindicales. Puede seguir cualquiera de los comentarios en RSS 2.0 feed. Puede dejar su respuesta, o Link de su propio sitio.

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